MONTAJE

Después de la instalación de la unidad óptica en su bahía, lo pusimos en su lugar en la caja. Su colocación es sumamente fácil, quedando encajada rápida y fuertemente gracias al cierre metálico.

Aquí vemos la necesidad de dirigir los cables de alimentación por los huecos que quedan libres al instalar la unidad óptica. Es muy fácil, gracias las generosas proporciones de la caja y su buena distribución.
También podemos apreciar la facilidad de pasar los cables que vienen de la parte frontal de la caja.

Después, colocaremos la placa madre en su sitio correspondiente. Sólo para conseguir fotografiar la parte inferior de la fuente de alimentación, la levantamos de su posición normal.

Incluso con la extraña posición de nuestro conector IDE, queda bien la instalación de los cables. La Antec Overture II permite esto gracias a que quedan separadas la fuente de alimentación y la placa base.

Con la placa base en su sitio, pusimos la bahía de discos duros trasera con dos tornillos con arandelas de goma incluidos. El soporte de los discos duros, se pone desplazándola por unas guías hasta su posición final, donde dos agujeros en la parte de arriba coinciden para sujetarlo definitivamente.

Finalmente, después de asegurar el soporte trasero de los discos duros y conectar todos los cables, algo no muy fácil debido a la cantidad de ellos que tiene la fuente de alimentación, nos dispusimos a colocar nuestra tarjeta de video. Por desgracia, en este punto nos encontramos con el punto más feo de la Antec Overture II, las tapas de los huecos PCI tienen un tacto increíblemente de mala calidad, siendo muy difícil de retirar, incluso usando un alicate. Hay que tener muchísimo cuidado al hacer esta operación, pues peligra, y mucho, la integridad de nuestras manos, pues estas tapas cortan mucho.
Después de estos problemas, no fue demasiado difícil la instalación de la tarjeta, poniendo después el soporte delantero de las unidades de 3,5″ sobre la fuente de alimentación y con eso concluimos el montaje, quedando todo en su sitio, perfectamente sujeto y colocado. Sólo faltaba poner la tapa superior. Da la sensación de amplitud y orden cuando miramos la Overture una vez montada, algo que nos gusta siempre ver.

Al encender el equipo, un bonito anillo azul rodeaba al botón de encendido, dando un toque sutil al frontal de la caja.

Hay que tener muchísimo cuidado con la pintura, pues como la rocemos con algún objeto un poco afilado, se descascarillará, dejando una marca realmente fea en nuestra flamante caja.