TDT: pasado, presente y futuro.

Lo primero de lo que todos nos dimos cuenta fue que de para poder disfrutar de esta nueva forma de ver la televisión teníamos que tirar de nuestra billetera, el televisor de nuestro salón ya no servía por sí solo. Claramente teníamos dos posibles opciones, o nos comprábamos un nuevo televisor último modelo LCD o plasma “HD ready”, o tirábamos por la solución más económica y nos hacíamos con un receptor/descodificador TDT o DVB-T. Con la entrada de la TDT comenzó el “boom” de los televisores planos con sintonizador DVB-T, primero a unos precios desorbitados, y ahora muy asequibles. Lo mismo ocurrió con los descodificadores, aunque, por supuesto, a otro nivel de precios. Con el descodificador podíamos conservar nuestro antiguo televisor y poder disfrutar de esa novedad llamada TDT sin más que conectarlo al mismo como si de un vídeo VHS se tratara. Todo el mundo tuvo que adaptarse a los nuevos tiempos, y aquí también entran las comunidades de vecinos, las cuales tuvieron que adaptar los filtros y amplificadores de los tejados para esas nuevas frecuencias que comenzaban a tener emisiones.
Hoy en día vemos como la TDT va dando un pasito para adelante, y la calidad de imagen de las emisiones han ido mejorando poco a poco. Si bien desde un principio el vídeo que nos ofrecía la TDT era de 720×576 pixeles, las compresiones MPEG2 elegidas no eran las mejores, por lo tanto la calidad de imagen que veíamos en nuestros recién comprados LCD no era todo lo buena que habíamos imaginado que lo fuera, a pesar de la prometida calidad cercana a una película de DVD. ¿Por qué sucede esto? Es lo primero que una persona que acaba de gastarse 1.000 euros en su nuevo televisor se pregunta cuando ve los molestos efectos estela, macro-bloques y transiciones cuadriculadas en las escenas con alternancia de zonas oscuras y claras. Cierto es que esto ha ido mejorando y que la calidad actual de la imagen en pantalla es mucho mejor a la que en un principio todos vimos. Por supuesto que la reciente incursión de las diferentes cadenas en la emisión de contenidos en formato panorámico (16:9) ha ayudado muchísimo a que esto sea así, ya que nuestro LCD ya no tiene que estirar las imágenes para pasar del formato 4:3 al 16:9 nativo de nuestra pantalla. Se acabaron así las deformaciones a lo ancho que veíamos, y a las que casi ya estaba acostumbrándome por otro lado.
Otro gran hito del que hemos sido testigos hace pocos meses ha sido la aparición del primer canal de contenidos de pago en la TDT, Gol TV. Actualmente sólo tenemos este ejemplo, pero en breve comenzarán a aparecer algunos otros, y hay rumores que apuntan a paquetes temáticos tipo AXN en el Múltiplex de VEO o Sony Entertainment Television. Aún queda camino por andar, y son las cadenas las que deben también poner su gran parte en ello. Todos hemos acogido con ánimo la Guía Electrónica, o también conocida como EPG (Electronic Program Guide).

La idea es magnífica, y de una utilidad fuera de toda duda tanto para conocer perfectamente cuál es la programación que se nos viene por delante como para poder dejar programados convenientemente nuestros PVR (Personal Video Recorder). La información que se nos da ahora mismo no es muy extensa ni precisa, y es aquí donde todavía se puede mejorar mucho. Muchas veces las cadenas juegan con la información proporcionada, omitiendo eventos o cambiándolos de hora consiguiendo así que tengamos que estar delante de nuestro televisor cuando comienza el programa en vez de dejar programada una grabación e irnos a dar un paseo. Esto debería no permitirse, y regularse de una manera mucho más meticulosa.
Atrás quedó también el MHP (Multimedia Home Platform), que no es más que un “middleware” o sistema intermediario, basado en JAVA, que permitía la ejecución de aplicaciones simples en los receptores y televisores preparados para este menester. Estas aplicaciones que comenzaron sus pruebas en la TVC (Televisión de Cataluña) se descargan a través de la antena y se ejecutan de forma local en los aparatos que dispongan de este tipo de tecnología.

Pretendía sentar las bases de la interactividad, e invitar al telespectador a convertirse en un sujeto activo al permitirle votar sobre eventos, participar en la publicidad, consultar el tiempo de una forma más plástica que con el teletexto… Pero poco a poco se ha dejado de hablar de ello y es que la idea, si bien no es mala, tiene algunos peros. La descarga de aplicaciones no era todo lo rápido que debería ser, las aplicaciones que se han ido desarrollando no han sido muy atractivas, y la que yo veo como más importante: para dotar de interactividad total se necesita lo que se llama un canal de retorno, o dicho de otro modo, un canal por el cual las acciones del usuario se transmitan al centro de datos que recopila la información de las encuestas, juegos, sorteos… Este canal de retorno puede ser bien la línea de teléfono, bien el ADSL, bien un módem gprs, y claro, todos estos métodos conllevan un coste que no todos estamos dispuestos a sufragar.