Lo primero que debemos hacer es sacar la placa de circuito impreso de dentro de la fuente, para poder trabajar en ella. Suelen ser tres o cuatro tornillos.
Cuidado con los condensadores, no os vayáis a llevar un susto.
Una vez que tenemos la placa desmontada, hemos de buscar donde están soldados los cables del ventilador. Suele venir serigrafiado en la placa, señalando la posición del polo positivo y del negativo. En caso de que no esté especificado, recordad o señalad donde va cada uno de ellos.
Una vez localizados, damos la vuelta a la placa y procedemos a desoldar los cables.

Acercamos el soldador (previamente calentado, claro) y tiramos ligeramente del cable, hasta que se desprenda y salga fácilmente.
Hay que tener en cuenta, a la hora de desoldar estos cables, que dentro de un momento vamos a tener que introducir otros por esos mismos agujeros, por lo que deben quedar diáfanos, para que podamos meter los cables del nuevo ventilador sin problema.

Ahora procederemos a preparar el nuevo ventilador, concretamente sus cables.
La longitud del cable que tienen los ventiladores suele ser muy larga, pero nosotros deberemos dejarlos lo más cortos posible, pues el hueco que tenemos en la fuente es pequeño. Unos 20-25cm. será ideal para la mayoría de las fuentes, pero mejor si lo calculamos para la nuestra.
Una vez que hemos calculado el mejor tamaño para este cable, procederemos a prepararlo.
Lo que haremos será pelar la punta de cada uno de los cables aproximadamente 1cm., tras lo cual los estañaremos. Para ello, acercaremos el soldador al cable y, una vez que el cable está suficientemente caliente, acercaremos la punta del estaño al cable, con lo que se derretirá y cubrirá el centímetro que tenemos pelado.
Tenemos que evitar que haya estaño sobrante, que quede más o menos como en la siguiente fotografía:

Una vez que tenemos los cables preparados, es aconsejable cubrir ambos con un tubo termorretráctil o, al menos, que aguante el calor, de esta manera evitaremos que se enreden dentro de la fuente.
Metemos los cables (respetando la polaridad) en los huecos que quedaron de desoldar los del ventilador viejo.

Quedarán así una vez que los hemos metido:

Y ahora, procederemos a soldarlos.
La mejor manera de hacer esta soldadura es poner la punta del soldador en el agujero, que toque la placa y el cable, mantenerlo así durante uno o dos segundos y, una vez que está caliente, poner la punta del cable de estaño en la placa (no sobre el soldador, como hacen muchos).
Puede ser que necesitemos “arañar” un poco el barniz que suele venir en las placas de circuito impreso, que lo protegen contra la corrosión, pero impide la correcta soldadura a la pista.
Añadiremos sólo una gotita de estaño en cada soldadura, para que no sobre nada.
No soplaremos nunca cuando se esté soldando, provoca soldaduras frías que no hacen buen contacto.
Las soldaduras han de quedar brillantes, no opacas, y que se vea a simple vista que está perfectamente pegada a la placa, sin pelotas sobrantes de estaño.
En la siguiente fotografía vemos una soldadura perfectamente terminada. Como vemos, tienen el brillo que os comentaba.

Con los alicates de corte, podemos cortar el trozo de cable que haya sobrado, evitando así contactos o cortocircuitos imprevistos.
Una vez que tenemos soldado nuestro cable, procederemos a volver a colocar todo en su sitio. Atornillaremos la placa de circuito impreso en el chasis de la fuente y el ventilador en su sitio.